lunes, 7 de marzo de 2016

Capítulo XI. Holguín



(Del 05/02)

Estamos en Holguín, es el segundo día en la Ciudad y hoy nos vinimos desde la mañana, para aprovechar, a la playa de Guardalavaca. Es una playa sobresaliente de linda. Arenas blancas, algunos arbolitos como en el que estamos a la sombrita y en especial, las aguas del Atlántico que son increíbles.
Hace un momento tuvimos que interrumpir la redacción porque nos trajeron el almuerzo. Tal y como dice esa expresión de que estuvo más bueno que comer pollo con las manos, así fue el pescado frito (que así lo comimos, con las manos) con arroz moro y bananas fritas en rodajas.
Acá todo es inmensidad en el cielo y las aguas, azul verdosas y fresquitas, ideales para nadar.

En la casa de familia en la que nos estamos quedando la pasamos con comodidad. Casualmente, en un paseo, pudimos conocer al cubano con la opinión más interesante del estado actual de Cuba que hayamos escuchado hasta ahora.
Supo de documentos de la CDR (Comité de Defensa de la Revolución) que tomaban cartas en el desarrollo de la persecución política contra diferentes clases de opositores.
Ni bien llegamos ayer, se dio una charla espontánea con él (y la otra pareja de huéspedes, también de Bs As) y sostuvo tres puntos muy interesantes. Que a causa del la característica burocrática del que fuera el Estado obrero cubano y sumado al amplio cuadro de carestías constatadas, se verifica una retención de las fuerzas productivas.

El estado actual del arte en Cuba es el de un avance de la lógica mercantil de la Industria Cultural. Lo llamó mediocridad. Tendencias de mensajes y letras que abundan en amoríos y escapismos y fórmulas seguras y redituables, y una menor (o subterránea) corriente de música y otras artes orientadas a lo social y las expresiones contra la opresión.
Por último, la aún eficaz represión oficial de disidencias ideológicas (aunque no ahondó en las de tipo obreras, o no lo precisó). La visión de alguna posible transformación social que dio, fue por lo menos, democratizante. Los cambios, si ocurrirían, se darían desde el Estado, de un modo verticalista. En su perspectiva (y esto me preocupó, dado que lo noté conversando con algunos cubanos más), la clase obrera cubana no solo no cumple ningún rol activo ni de organización; ni siquiera es considerada como tal en la actualidad.

Al pasear, la plaza (Calixto García) y la zona céntrica de Holguín es muy linda y tranquila. A la noche descubrimos una especie de peña a la vereda (junto a La Casa de la Trova) en la que jubilados y gente mayor bailaba al ritmo del son. Conocimos a un muchacho copado de Turquía y al rato descubrimos algo inesperado. Una especie de pub en una terraza en la que pasaban Metal al taco; Sistem of a Down, Fear Factory, Pantera.

Coincidentemente, en esta vacación las lecturas de un lugar a otro son de lo mejor que pude traer. En "El hombre que amaba a los perros", se reveló algo que uno de los protagonistas no esperaba, ligando a un hombre misterioso con el asesino de León. También en los "En defensa del marxismo" que traje; en uno del '97 que traje, artículos de El Che y su relación con los trotskistas cubanos, otro sobre El Che en Bolivia e incluso uno sobre el papel liquidacionista sobre la lucha de clases por parte del Secretariado Unificado de la IV Internacional o del N° 43 sobre el papel moneda, oro y la crítica de Marx a la teoría cuantitativa.

viernes, 4 de marzo de 2016

Capítulo X. Santiago de Cuba (tercer día)



(Del 03/02)

Último día en Santiago de Cuba. Hoy hicimos de todo y no nos quedamos con casi nada importante por conocer. Durante todo el día hubo un calor que te descosía el mate. Ya a las 9:30 la intensidad del sol era tremenda. Más que nada a eso se debió el calor.

A la mañana fuimos nada menos que al Cuartel Moncada. Actualmente funciona como un Centro Escolar que es enorme y contiene un campo deportivo, el Palacio de Justicia y entre otras cosas más, el museo, al que fuimos.
Ya desde la entrada llamaban a la atención los impactos de potentes disparos a los lados de la entrada al museo. Durante la visita guiada nos enteramos que se debieron a los disparos de los propios soldados de Batista, para incriminar a la avanzada revolucionaria y a sus caídos dentro del cuartel, en lo que fue el ataque al Moncada comandado por Fidel en el '53.
Incontables objetos pertenecientes a los integrantes de la Generación del Centenario (por el centenario del natalicio de José Martí en 1953) que arremetieron contra el centro de poder que representaba el Cuartel Moncada para la dictadura de Batista, se exhibían allí. Zapatos de civil que delataron a uno de ellos en la vanguardia del ataque; la pluma, condecoraciones y demás cosas del soldado que salvó a Fidel en el momento de su captura, ya que no lo entregó a sus superiores si no que lo hizo en una comisaría común y mucho más que también se pudo ver en las salas. Particularmente se hacían notar las salas de detención que los represores le tenían reservadas a los rebeldes. Las torturas más horrendas, calabozos y "salas de espera" pretendían obtener confesiones y el coraje y las convicciones de muchos de ellos y ellas prevaleció sobre la brutalidad anti obrera.

Antes de almorzar, hicimos una visita ligera al Museo del ron (que incluyó una degustación que realmente valió la pena).
En el Fondo de la Cultura (espacio compartido con artesanos varios), volvimos a comer sabroso y barato como en ningún otro lugar de la Ciudad -sin mencionar que se prepara en el momento y son muy atentos-. Luego de un heladito rico en el Copelia local, una merecida siestita.

Para las tres de la tarde, Alfredo, el amabílisimo y buen taxista que había encargado Niurka (la dueña de la casa) ya había llegado a buscarnos.
Con él y su destacada predisposición (nos ahorró más de 11 CUC del costo de sacar fotos, en todos los lugares que visitamos), fuimos en primer lugar al Cementerio de Santiago (tan importante como el de La Habana). Allí vimos la tumba con un ángel negro de Estrada Palma, el primer presidente que tuvo la República de Cuba y que mereció esa insignia funesta por haberle entregado Guantánamo a los yanquis.
Luego, algo muy destacado. No sólo visitamos la tumba y mausoleo de José Martí (con innumerables símbolos de la gesta independentista), si no que también pudimos ver la ceremonia del cambio de guardia, que se hace cada media hora.
También vimos la tumba de Cumpay Segundo, con 90 flores de bronce abiertas, con el agregado de "Las flores de la vida", título de su última canción inscripta en su lápida.

Luego de pasar por La Plaza de la Revolución y sacar las fotos que ameritaba la ocasión, seguimos camino hacia un lugar que valió la pena conocer.
Llegamos al Castillo del Morro y fue como meterse en la época de las invasiones de piratas y filibusteros, ante la resistencia de ese bastión del imperio español. Las celdas en las que encerraban prisioneros eran de novela, por lo espantosas y cerradas que se evidenciaban a la imaginación.
Pero por sobre todo, la vista en los balcones superiores hacia el Mar Caribe y las costas de la Ciudad, lo completaron todo.

Para terminar, y en el momento en el que el sol poniente besaba las aguas del mar, presenciamos la ceremonia en la que un grupo de cubanos caracterizados y representando a soldados españoles de la época, fueron hasta uno de los cañones apostados sobre uno de los balcones, lo cargaron ¡y dispararon!

Ahora a cenar, a descansar y mañana muy temprano, rumbo a Holguín.

jueves, 3 de marzo de 2016

Capítulo IX. Santiago de Cuba (segundo día)



(Del 02/02)

Acá andamos, pasándola muy bien. Segundo día en Santiago de Cuba, provincia lo más al oriente que iremos (al extremo está Guantanamo).
Hoy es un día lindo y soleado. De los 14 que llevamos fueron contados con los dedos de una mano los días en los que hubo un clima tan intenso de manera ininterrumpida.
Aprovechamos para caminar y en especial para conocer unos museos interesantísimos. Todos menos el último (por lo caro) los hicimos con visita guiada.

A la mañana fuimos al museo Emilio Bacardí Moreau (antes que nada y lo que el nombre pueda sugerir, Bacardí fue el primer alcalde de Santiago de Cuba luego de la Independencia. Décadas después comenzó con la producción del afamado ron). El museo consta de tres partes. La exhibición de pinturas y artes plásticas. Contenía reproducciones de los máximos exponentes de la pintura europea del período clásico y fue muy interesante ver las obras de los máximos exponentes de la pintura cubana.
La sección histórica contenía interesantísimos objetos de los protagonistas de la gesta independentista de Cuba. El frac de José Martí, los anteojos de Antonio Maceo y mucho más. También incluye un sector sobre la revolución socialista del '59.
Por último la sección etnográfica con momias egipcias que trajo Bacardí a Cuba a principios del siglo XX y hasta la muestra de una cabeza reducida por los jíbaros.

Almorzamos en un lugar mucho más rico y agradable que el del día anterior y comimos postre en una heladería muy bonita y cercana. Por no mucho dinero, cinco bochitas de tres gustos con una porcioncita de torta en la base, a un lado.

A la tardecita 14:30, aproximadamente, salimos a recorrer más (la mayoría si no casi todos los lugares de interés cultural e histórico cierran a las 17 hs).
Llegamos al Museo de la lucha Clandestina y el mirador amplio y panorámico desde sus balcones, es imperdible. El museo exhibe objetos de valor, de mucha utilidad, indumentaria y además, un recorrido que profundizaba en el desarrollo del Movimiento 26 de Julio que recoge 1956 hasta la conclusión victoriosa de la revolución '59. Fueron los acontecimientos que protagonizaron Fidel, El Che, Cienfuegos, Frank País, Celia Sánchez y que fundamentalmente contó con el involucramiento activo de los estudiantes, de numerosísimos frentes obreros desarrollados y del pueblo en general.

Hace un rato fuimos al Museo del Carnaval. La historia de las influencias africanas, haitianas, europeas, pero fundamentalmente cubanas y santiagueras, junto a los atuendos muy coloridos y afiches exhibidos y otras cosas, lo hicieron muy interesante.

Al final nos sentamos a ver un espectáculo de danzas y música propias de aquellos carnavales, con las vestimentas y todo. En determinado momento sacaban a bailar con ellos a los espectadores que gustasen de hacerlo y yo pasé (no quedaron fotos del momento ya que las cobraban 15 CUC -¡practicamente 15 Euros!-).

Luego de descansar y no hacer nada un rato, cenaremos en la casa, ya que preferimos no repetir lo de anoche. Resulta que al anochecer, caminar por la peatonal, por la Plaza Céspedes y otras calles de alrededor, se hace muy desagradable. Menesterosos, lumpenes, vendedores que te acosan, prostitutas y demás muestras de podredumbre social, hacen el paseo indeseable, además de preocupante por lo que se ve (ignoro si se deberá a que son las calles más céntricas de Santiago de Cuba, si eso se trasladará a otras calles periféricas de Santiago de Cuba, pero sea como sea es una faceta de Cuba que no había visto en otras ciudades o pueblos; triste pero real).
En fin, mañana nos espera mucho por hacer.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Capítulo VIII. Santiago de Cuba


(Del 01/02)

Acá estamos, en la casa de familia en la que nos estamos quedando, en Santiago de Cuba (que es la ciudad más oriental del país que visitaremos -no la más oriental- y que fue la primera capital de Cuba, en la época colonial). Es el primero de los tres días que estaremos acá.

Llegamos temprano, luego de un viaje malísimo, en un espanto-móvil inesperado. Viajamos en un micro de Vía Azul, que hasta ahora resultó una compañía muy buena en los 5 o 6 veces que fuimos de una ciudad a otra (aunque todas las anteriores fueron distancias menores).

Partimos a las 22:30 de Ciego de Ávila y llegamos a Santiago de Cuba a las 7:20. Cuando subimos al micro encontramos solamente asientos al fondo, detrás de unos viejos con los asientos ultra reclinados, o sea te aplastaban las rodillas y en el del lado de la ventanilla encima tenía un caño que se te incrustaba en un brazo. Después de rebuscarnoslas como pudimos (otros asientos no se reclinaban nada, o estaban rotos, o estaban cerca del baño con mucho olor, o junto a una mujer que dormía de modo que te clavaba las rodillas contra tus costillas), pudimos sentarnos juntos a eso de las 2:30 de la madrugada.
Corolario, en el estado en el que llevamos al llegar finalmente a la casa de familia en la que estamos, dormimos como 3 horas y pico para recuperarnos.

Luego de almorzar algo (no tan rico como otras veces) por una peatonal importante, fuimos a la Plaza Céspedes (en la zona más céntrica).
Visitamos la Casa de Diego Velázquez, que es una reliquia histórica por haber sido la vivienda y lugar de trabajo de quien fue el primer gobernador de Cuba, a principios del S. XVI. Gran parte del mobiliario y techos son originales, que luego de ser restaurados, se exhiben como museo, junto al horno de fundición de oro y plata que también está en su interior.

Al salir y volver a la Plaza, conocimos a José Luís, un historiador muy gentil con el que hicimos una caminata de dos horas y nos enseñó un montón de cosas interesantes de la Ciudad y nos contó cosas políticas, sociales, culturales, etc.

Nos llevó por calles por las que conocimos el edificio en el que se transmitió la primera señal de radiodifusión de Cuba en 1930, el balcón en el que Fidel dio su primer discurso (de 5 horas) con la revolución ya victoriosa el 1° de enero del 59, el colegio secundario jesuita al que fue, su casa de la infancia. También fuimos a uno de los mejores lugares de baile en la Ciudad a conocer su interior, "La casa de las tradiciones", donde se baila son "y no salsa, que es un invento portorriqueño", según dijo.

Luego de un par de miradores muy bonitos y de mostrarnos la calle en la que se celebran los carnavales, nos llevó a la calle C. Dubois y su explanada, desde la que se ve y recorren las zonas prostibularias de la época anterior a la revolución, cuando Batista tenía a Cuba sometida a su política servil a los dictados imperialistas, a los explotadores locales y Dubois fue uno de ellos, en este caso como referencia de capitalista que obtuvo sus beneficios a costa de la opresión de mujeres sometidas a la trata.

Luego de más charla, calles históricas y otras pintorescas, nos despedimos de José Luís retribuyéndole su atención, nos fuimos a la peatonal a comer un helado muy rico con cinco bochas y finalmente a descansar.

martes, 1 de marzo de 2016

Capítulo VII. Cayo Coco (últimos días)


(Del 31/01)

Acá estamos en la terminal de Ciego de Ávila, esperando el micro a Santiago de Cuba que saldrá en una hora.

Hoy fue el cuarto y último día en el olinclusiv Hotel Sol Cayo Coco. Fueron tan gentiles como para permitirnos dejar todo nuestro equipaje luego del chiclaut en la recepción y como si fuera poco, para permitirnos una habitación de cortesía para bañarnos, luego de la playa.

Hoy nos tocó el clima ideal para playas de postal en las que aprovechamos a darnos una panzada de mar, fuera como fuera. El agua súper cristalina, fresquita, se podía disfrutar lo más bien de todo, para que abundar tanto.

Nos metimos varias veces al agua, nadamos (para mi sorpresa, pude abrir bastante los ojos bajo el agua mientras nadaba sin que me molestara), jugamos a tirarnos el uno al otro, troté y nos llevábamos tragos a la reposera. A puro quedarte viendo el cielo, mientras masas amorfas de nubes con sugerentes imágenes pasaban delante de columnas de otras nubes.

Ayer nos tomamos un colectivo (de esos de tipo turístico, con el primer piso descapotable) que recorre el camino a los 18 hoteles, entrando en uno por uno. Paramos en el Hotel Cayo Guillermo y almorzamos (estaba mejor provisto que el nuestro, por la variedad) y la playa (Pilar) de ese, fue tan linda como la de hoy.

También jugamos al bowling, al ping pong, cenamos dos veces en un restaurante gourmet, teníamos tele con canales que no tenés en otros cables e inclusive ayer estuvimos en otra habitación en la que pagamos más para tener vista al mar.

El viaje que haremos en un rato a Santiago de Cuba (lo más al oriente del país que iremos), será como de nueve horas, así que aprovecharemos para dormir toda la noche.

lunes, 29 de febrero de 2016

Capítulo VI. Cayo Coco



(Del 29/01)

Sigo escribiendo con la expectativa de que en algún momento, en algún lado, pueda volver a conectarme y se envíen estos whatsapp. Además, ya sea que en algún momento logre conectarme, o no, lo que voy relatando a cada compañero, amigo o familiar, me queda como crónica de viaje e inclusive quizás a la vuelta lo publique en mi viejo blog, como para volver a darle algo de vida.
Eso si, Silvina se conecta sin dificultades, el problema (vaya a saber por qué razón) es de mi teléfono.

Hoy es el primer día completo que pasaremos en el Hotel Sol, de Cayo Coco, luego de llegar ayer por la tarde. Acá la vida y el buen pasar, son realmente de gran bacán. Uno se siente (casi como) un pequeño burgués por tres días. Como olinclusiv que es (en el caso de las comidas), se corre muy fácilmente el riesgo de caer en excesos.

Por caso, hace unas horas en el desayuno, luego de tomar un poco de jugo de piña con un panqueque repleto de trocitos de bananas con chocolate, el café con un plato que recargué con huevos revueltos y pancetas, me dejó turulato y tan pesado como para quedar sin ganas de meterme al mar (inédito para mí, que teniendo al mar enfrente, me meto ya sea con frío, lluvia o nieve).

El mar es realmente ese de las postales (igual, no le daré tregua por demasiado tiempo; a la tarde me zambulliré seguro). Del verde clarito y blancuzco de la orilla hasta llegar a las rompientes más azuladas, desde la reposera (acá les dicen tumbonas) el efecto es parecido al de suspenderse todo; el tiempo, las preocupaciones más opresivas, las más superficiales, el divagar en diversas pavadas... Algo raro, aunque por supuesto, gozoso. En líneas generales, disfruto más de la otra clase de vacación, que apunta más a conocer el país y sus calles, aunque por supuesto que acá se la pasa de película.

El viaje en micro de un lugar a otro del país, en general, junto a la vista de los campos y paisajes se hace llevadero con la lectura que me traje. "El hombre que amaba a los perros", que cada vez que retomo un capítulo no puedo parar hasta el siguiente y dos números de "En defensa del marxismo", con algunos artículos especialmente interesantes.

En fin, varias cosas más; el Lada pequeño que nos trajo ayer de la terminal hasta el Hotel, la cena de etiqueta a la que iremos a la noche y la espuma del mar que invita a soñar y nada más (ni nada menos).

viernes, 26 de febrero de 2016

Capítulo V. Santa Clara

(Del 28/01)

Ya estamos en la terminal, esperando para salir de Santa Clara hacia Ciego de Ávila. Tempranito, antes de las 8 nos levantamos y fuimos a dar una vuelta, a comprar algo dulce para el viaje. Por suerte lo hicimos, porque sino nos hubiéramos perdido un numeroso y nutrido acto escolar, callejero y municipal que desfiló hasta la plaza central. Conmemorando el natalicio de Martí, incluía carruajes, objetos (como unos zapatitos rosados en una caja) y nenitos  con sus uniformes de pioneros y otros caracterizados de personajes de la época.

Por causa de las calles cerradas por el acto y el desfile, el taxista que nos vino a buscar tuvo que dar unas vueltas bárbaras. Ameno, nos contó de lugares históricos muy interesantes -de camino a la terminal- que no llegamos a conocer. El regimiento 31 (anteriormente una escuela) fue el lugar donde, al mando de El Che, se libró una batalla muy importante contra los batistianos, necesariamente previa a la del Tren blindado. También, junto a ese lugar, pereció "El Vaquerito", un jovencito que fue uno de los mejores combatientes que peleó junto al Che, por quien fue motivo de expresión popular la frase " Comandante, perdimos a cien hombres", a causa del coraje del Vaquerito, quien combatía siempre de pie y sin temor a ser herido.

Ah, también supimos de la loma del Capíro, de mucha belleza natural y de interés histórico (dado que allí se dio una de las últimas batallas de la revolución, a fines del '58). Tiene un mirador desde el que se admira toda la Ciudad, pero nos enteramos tarde como para llegar a conocerlo