viernes, 11 de marzo de 2016

Capítulo XV. Trinidad (segunda parte)


(Del 11/02)

Sigo escribiendo y contando sobre el día a día del viaje, a pesar de que en 21 días sólo tuve conexión 10 minutos. En algún momento llegará la conexión y se enviarán.

Hace media hora nos fuimos de Trinidad y ya estamos de viaje a Cienfuegos. El día está lindo, soleado y no tan fresco como las mañanas anteriores.

Ayer a la mañana visitamos uno de los museos más interesantes de Trinidad, el de la lucha contra los bandidos. El nombre del museo y lo que en sus salas se exhibe, alude al período posterior a la revolución en el que se organizaron milicias estudiantiles y obreras para combatir y aplastar a la contra integrada por la burguesía cubana y financiada por la CIA. Hay salas dedicadas al desarrollo y a la eficacia de las milicias revolucionarias en frenar a la reacción, como también otras salas dedicadas a las armas, insignias e inclusive comunicados oficiales de la contra de aquel entonces. Ejército cubano anticomunista, Alpha 66 y porquerías por el estilo, con comunicados tan reaccionarios y de una concentración de macartismo que rozaban lo burdo. Como el museo está instalado en lo que era la iglesia principal de la ciudad, pudimos acceder al mirador, con una vista muy linda y amplia de Trinidad.

Al mediodía se nos ocurrió probar con un restaurante diferente para ir a almorzar (de los precios carísmos, la regla en Trinidad, no pudimos escapar. "1851" no se cuanto, su nombre y fue tan, pero tan malo, que ni vale la pena acordarse de los pormenores. Lo cierto es que confirmó nuestra máxima en las vacaciones: "restaurante bueno encontrado no se abandona"; así fue que para la cena volvimos a "Bella Trinidad", lo mejor para comer allá.

Como el sol estaba muy intenso, luego de buscar un museo sobre religión afrocubana (que se llama "Omi Oñi, si no lo leí mal) que anunciaba la guía pero que resultó que no estaba en ninguna parte, nos fuimos a descansar.

jueves, 10 de marzo de 2016

Capítulo XIV. Trinidad



(Del 09/02)

¡Buenas noches! Acá son las siete y veinte y hace poco más de media hora que anocheció.

Segundo día en Trinidad y el tiempo está agradable, fresquito, pero no frío como anoche. Hace un rato jugamos tres partidos de dominó en una mesa que está del lado de afuera de la pieza, junto a la ventana, con el juego dispuesto. Silvina me ganó tres a dos (de cinco partidos) y nos acordamos de aquellas escenas en algunas plazitas de Santiago de Cuba en las que el dominó se juega con mucho fervor (tanto como el truco en nuestro país), con mucho público alrededor y al perdedor se le cuelga del cuello un cartel con el epíteto de "pato" (¡!).

Acá en Trinidad hay una concentración notable de turistas (en su mayoría de Europa y otros de Canadá) y eso incide en que Trinidad sea la tercera ciudad cubana con mayor afluencia de turismo y al mismo tiempo, carísima para prácticamente todo.

Hoy a la mañana hicimos una excursión muy interesante, al Valle de los ingenios. De esa zona visitamos primero la casa hacienda Guáimaro, del que fue un criollo potentado al punto de tener esa estancia con la zafra en la que 360 trabajaban la caña de azúcar. Luego la Torre Manaca Iznaga, desde la que se accede por escalera a unas vistas panorámicas increíbles de los alrededores. A continuación visitamos otra gran finca, "San Isidro de los destiladeros", en la que las ruinas de la gran mansión del patrón y las de las casas de los esclavos, estaban próximas a las diversas instalaciones por las que se elaboraba paso a paso el producto de la caña de azúcar y luego melaza, a elevadísimas temperaturas, para obtener aguardiente.

La excursión la hicimos con un taxista bastante locuaz y que al principio llevó la charla al terreno político argentino. Esto motivó que discutamos con él desde nuestras posiciones, al señalar el hilo conductor del ajuste kirchnero-macrista, ya que a cada rato esgrimía las bondades del latinoamericanismo progresista, el Nac & Pop incluido, en contra del "avance de la derecha", puntualizando en Macri. Luego al desarrollar su percepción sobre el presente de Cuba, se evidenciaban varias de las contradicciones que padecen los trabajadores y la sociedad cubana, a pesar de que en general su visión era de un esquematismo oficialista notable.

Una particularidad de Trinidad son las numerosísimas calles empedradas y con lomas que hay, fundamentalmente en el casco céntrico en el que estamos. Alguien con movilidad reducida se las vería en figurillas por acá.

Además de haber conseguido anoche un lindo restaurante al que estamos volviendo, ayer caminando por la calle, vimos un par de escenas bastante particulares.

Una fue la de una guardería de nenitos de jardín en la que, desde ventanas que daban a la calle, se los veía dormir la siesta en varias camitas. Junto a la ventana tenían mecedoras con forma de caballitos de madera.
Más temprano, paseando por distintas calles, pasamos por una escuela primaria a la que nos invitaron a pasar. Además de contarnos algunos pormenores del ciclo lectivo y de la moderada cantidad de alumnos por clase, nos mostraron la más cruda carencia de recursos que padecen escuelas como esas. Edificios que se caen a pedazos, falta de papel para escribir, de lápices e inclusive presupuesto y dinero (de esto último nos pidieron y les dimos lo que pudimos). Un panorama francamente duro e inesperado de ver en Cuba, siendo nosotros educadores. Me dejó pasmado.

Ya es hora de ir a cenar, así que muchos saludos y hasta pronto.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Capítulo XIII. Sancti Spíritus



(Del 08/02)

Ya estamos en la casa de Trinidad, donde estaremos tres días. Ahora estamos esperando (hace más de una hora y ya se está haciendo denso) que la habitación esté lista para nosotros.

El día que pasamos ayer en el municipio de Sancti Spíritus (se sitúa en la provincia del mismo nombre, en la que también está Trinidad) fue muy agradable. Tanto la llegada como la partida a nuestro alojamiento fue en transporte de tracción a sangre. A la ida en un carro a caballo y a la vuelta a la terminal, con un bicitaxi.
La casa en la que nos quedamos se encontraba en la peatonal más céntrica, aunque no era para nada bulliciosa. El clima se descompuso bastante y al rato de que llevamos, justo antes de salir a dar un primer paseo, se largó a llover (pero nos la arreglamos con nuestros paragüitas).

La plaza principal de Sancti Spíritus (Serafín Sánchez) sus calles aledañas y alrededores, son muy bonitas y agradables para caminar y conocer. En general, el municipio de Sancti Spíritus resulta fuertemente opacado por su vecino Trinidad (a una hora y cuarto de viaje), de una atracción turística mucho mayor.
Con la lluvia cobrando intensidad, descubrimos para almorzar un restaurante que valió la pena por su comida y su espectáculo musical tradicional.

Para la noche, luego de conocer y fotografiar el imprescindible puente Yayabo, encontramos un interesante programa de un espectáculo para ir y pasear. En el Teatro principal de Sancti Spíritus se presentaba "El mono de fuego", un espectáculo de danzas y artes marciales chinas, desarrollado por artistas cubanos. Lo gracioso que ocurrió como anécdota fue que luego de pasar por primera vez por el Teatro, estábamos segurísimos y compadecidos de que no concurriría casi nadie al espectáculo. Al llegar a la hora indicada, nos encontramos con que la función estaba con las entradas agotadas y terminamos por conseguir ubicaciones casi de casualidad.

Finalmente presenciamos un espectáculo muy entretenido en el que se notaba el esmero por las prácticas de diversas artes marciales en todas las edades en Cuba ¡Inclusive se exhibió en el escenario a un dragón chino con movimientos y expresiones muy logradas!
En Trinidad tenemos la expectativa de que disfrutaremos de un montón de cosas de aquí hasta el miércoles (inclusive), tras lo que partiremos hacia Cienfuegos.

martes, 8 de marzo de 2016

Capítulo XII. Camagüey



(Del 07/02)

Contentos, viajando a Sancti Spiritus. Salimos a las 6:20 y llegaremos a eso de las diez y algo.
Ayer visitamos la provincia de Camagüey. La ciudad, en la parte céntrica que fue la que conocimos, es muy linda, con una arquitectura muy bien preservada, limpia, con muchas plazas y parques muy bonitos (con numerosos juegos e inclusive en uno, zoológico) y en especial, un gran desarrollo cultural.

Durante el paseo y el recorrido por la ciudad que hicimos al llegar a la tarde, fuimos a la Plaza del Carmen, a ver las esculturas de Martha Jiménez y su centro/taller de arte. Realmente muy lindo, valió la pena.

Luego de volver a la casa a descansar, la salida que hicimos a la noche, inesperadamente, fue por lejos de las mejores de la vacación. Luego de dar vueltas buscando donde cenar, ya que todos los lugares interesantes desbordaban de gente, fuimos a un restaurante de comida italiana que por fuera nos pasaba completamente desapercibido. Resultó ser muy agradable por dentro y con un surtido de platos mucho más variado que lo habitual. Más allá de la pizzita que era correcta, quedó totalmente opacada por la entrada que pedimos. Un platazo de camarones rebozados muy calientes, de no creer de lo sabrosos. Inclusive el postre fue buenísimo. Flan con salsa de arándanos.

Para coronar la noche, luego fuimos a lo que fue nuestro programa principal, el Ballet de Camagüey. Sintéticamente diré que, habiendo contado con seis números y un intervalo (con escenas tanto de las más clásicas como también de danzas modernas y propuestas desafiantes), el espectáculo resultó soberbio y admirable, mientras que el público, una molestia tras otra...
Finalmente la experiencia camagúeyense terminó por resultarnos demasiado corta.

lunes, 7 de marzo de 2016

Capítulo XI. Holguín



(Del 05/02)

Estamos en Holguín, es el segundo día en la Ciudad y hoy nos vinimos desde la mañana, para aprovechar, a la playa de Guardalavaca. Es una playa sobresaliente de linda. Arenas blancas, algunos arbolitos como en el que estamos a la sombrita y en especial, las aguas del Atlántico que son increíbles.
Hace un momento tuvimos que interrumpir la redacción porque nos trajeron el almuerzo. Tal y como dice esa expresión de que estuvo más bueno que comer pollo con las manos, así fue el pescado frito (que así lo comimos, con las manos) con arroz moro y bananas fritas en rodajas.
Acá todo es inmensidad en el cielo y las aguas, azul verdosas y fresquitas, ideales para nadar.

En la casa de familia en la que nos estamos quedando la pasamos con comodidad. Casualmente, en un paseo, pudimos conocer al cubano con la opinión más interesante del estado actual de Cuba que hayamos escuchado hasta ahora.
Supo de documentos de la CDR (Comité de Defensa de la Revolución) que tomaban cartas en el desarrollo de la persecución política contra diferentes clases de opositores.
Ni bien llegamos ayer, se dio una charla espontánea con él (y la otra pareja de huéspedes, también de Bs As) y sostuvo tres puntos muy interesantes. Que a causa del la característica burocrática del que fuera el Estado obrero cubano y sumado al amplio cuadro de carestías constatadas, se verifica una retención de las fuerzas productivas.

El estado actual del arte en Cuba es el de un avance de la lógica mercantil de la Industria Cultural. Lo llamó mediocridad. Tendencias de mensajes y letras que abundan en amoríos y escapismos y fórmulas seguras y redituables, y una menor (o subterránea) corriente de música y otras artes orientadas a lo social y las expresiones contra la opresión.
Por último, la aún eficaz represión oficial de disidencias ideológicas (aunque no ahondó en las de tipo obreras, o no lo precisó). La visión de alguna posible transformación social que dio, fue por lo menos, democratizante. Los cambios, si ocurrirían, se darían desde el Estado, de un modo verticalista. En su perspectiva (y esto me preocupó, dado que lo noté conversando con algunos cubanos más), la clase obrera cubana no solo no cumple ningún rol activo ni de organización; ni siquiera es considerada como tal en la actualidad.

Al pasear, la plaza (Calixto García) y la zona céntrica de Holguín es muy linda y tranquila. A la noche descubrimos una especie de peña a la vereda (junto a La Casa de la Trova) en la que jubilados y gente mayor bailaba al ritmo del son. Conocimos a un muchacho copado de Turquía y al rato descubrimos algo inesperado. Una especie de pub en una terraza en la que pasaban Metal al taco; Sistem of a Down, Fear Factory, Pantera.

Coincidentemente, en esta vacación las lecturas de un lugar a otro son de lo mejor que pude traer. En "El hombre que amaba a los perros", se reveló algo que uno de los protagonistas no esperaba, ligando a un hombre misterioso con el asesino de León. También en los "En defensa del marxismo" que traje; en uno del '97 que traje, artículos de El Che y su relación con los trotskistas cubanos, otro sobre El Che en Bolivia e incluso uno sobre el papel liquidacionista sobre la lucha de clases por parte del Secretariado Unificado de la IV Internacional o del N° 43 sobre el papel moneda, oro y la crítica de Marx a la teoría cuantitativa.

viernes, 4 de marzo de 2016

Capítulo X. Santiago de Cuba (tercer día)



(Del 03/02)

Último día en Santiago de Cuba. Hoy hicimos de todo y no nos quedamos con casi nada importante por conocer. Durante todo el día hubo un calor que te descosía el mate. Ya a las 9:30 la intensidad del sol era tremenda. Más que nada a eso se debió el calor.

A la mañana fuimos nada menos que al Cuartel Moncada. Actualmente funciona como un Centro Escolar que es enorme y contiene un campo deportivo, el Palacio de Justicia y entre otras cosas más, el museo, al que fuimos.
Ya desde la entrada llamaban a la atención los impactos de potentes disparos a los lados de la entrada al museo. Durante la visita guiada nos enteramos que se debieron a los disparos de los propios soldados de Batista, para incriminar a la avanzada revolucionaria y a sus caídos dentro del cuartel, en lo que fue el ataque al Moncada comandado por Fidel en el '53.
Incontables objetos pertenecientes a los integrantes de la Generación del Centenario (por el centenario del natalicio de José Martí en 1953) que arremetieron contra el centro de poder que representaba el Cuartel Moncada para la dictadura de Batista, se exhibían allí. Zapatos de civil que delataron a uno de ellos en la vanguardia del ataque; la pluma, condecoraciones y demás cosas del soldado que salvó a Fidel en el momento de su captura, ya que no lo entregó a sus superiores si no que lo hizo en una comisaría común y mucho más que también se pudo ver en las salas. Particularmente se hacían notar las salas de detención que los represores le tenían reservadas a los rebeldes. Las torturas más horrendas, calabozos y "salas de espera" pretendían obtener confesiones y el coraje y las convicciones de muchos de ellos y ellas prevaleció sobre la brutalidad anti obrera.

Antes de almorzar, hicimos una visita ligera al Museo del ron (que incluyó una degustación que realmente valió la pena).
En el Fondo de la Cultura (espacio compartido con artesanos varios), volvimos a comer sabroso y barato como en ningún otro lugar de la Ciudad -sin mencionar que se prepara en el momento y son muy atentos-. Luego de un heladito rico en el Copelia local, una merecida siestita.

Para las tres de la tarde, Alfredo, el amabílisimo y buen taxista que había encargado Niurka (la dueña de la casa) ya había llegado a buscarnos.
Con él y su destacada predisposición (nos ahorró más de 11 CUC del costo de sacar fotos, en todos los lugares que visitamos), fuimos en primer lugar al Cementerio de Santiago (tan importante como el de La Habana). Allí vimos la tumba con un ángel negro de Estrada Palma, el primer presidente que tuvo la República de Cuba y que mereció esa insignia funesta por haberle entregado Guantánamo a los yanquis.
Luego, algo muy destacado. No sólo visitamos la tumba y mausoleo de José Martí (con innumerables símbolos de la gesta independentista), si no que también pudimos ver la ceremonia del cambio de guardia, que se hace cada media hora.
También vimos la tumba de Cumpay Segundo, con 90 flores de bronce abiertas, con el agregado de "Las flores de la vida", título de su última canción inscripta en su lápida.

Luego de pasar por La Plaza de la Revolución y sacar las fotos que ameritaba la ocasión, seguimos camino hacia un lugar que valió la pena conocer.
Llegamos al Castillo del Morro y fue como meterse en la época de las invasiones de piratas y filibusteros, ante la resistencia de ese bastión del imperio español. Las celdas en las que encerraban prisioneros eran de novela, por lo espantosas y cerradas que se evidenciaban a la imaginación.
Pero por sobre todo, la vista en los balcones superiores hacia el Mar Caribe y las costas de la Ciudad, lo completaron todo.

Para terminar, y en el momento en el que el sol poniente besaba las aguas del mar, presenciamos la ceremonia en la que un grupo de cubanos caracterizados y representando a soldados españoles de la época, fueron hasta uno de los cañones apostados sobre uno de los balcones, lo cargaron ¡y dispararon!

Ahora a cenar, a descansar y mañana muy temprano, rumbo a Holguín.

jueves, 3 de marzo de 2016

Capítulo IX. Santiago de Cuba (segundo día)



(Del 02/02)

Acá andamos, pasándola muy bien. Segundo día en Santiago de Cuba, provincia lo más al oriente que iremos (al extremo está Guantanamo).
Hoy es un día lindo y soleado. De los 14 que llevamos fueron contados con los dedos de una mano los días en los que hubo un clima tan intenso de manera ininterrumpida.
Aprovechamos para caminar y en especial para conocer unos museos interesantísimos. Todos menos el último (por lo caro) los hicimos con visita guiada.

A la mañana fuimos al museo Emilio Bacardí Moreau (antes que nada y lo que el nombre pueda sugerir, Bacardí fue el primer alcalde de Santiago de Cuba luego de la Independencia. Décadas después comenzó con la producción del afamado ron). El museo consta de tres partes. La exhibición de pinturas y artes plásticas. Contenía reproducciones de los máximos exponentes de la pintura europea del período clásico y fue muy interesante ver las obras de los máximos exponentes de la pintura cubana.
La sección histórica contenía interesantísimos objetos de los protagonistas de la gesta independentista de Cuba. El frac de José Martí, los anteojos de Antonio Maceo y mucho más. También incluye un sector sobre la revolución socialista del '59.
Por último la sección etnográfica con momias egipcias que trajo Bacardí a Cuba a principios del siglo XX y hasta la muestra de una cabeza reducida por los jíbaros.

Almorzamos en un lugar mucho más rico y agradable que el del día anterior y comimos postre en una heladería muy bonita y cercana. Por no mucho dinero, cinco bochitas de tres gustos con una porcioncita de torta en la base, a un lado.

A la tardecita 14:30, aproximadamente, salimos a recorrer más (la mayoría si no casi todos los lugares de interés cultural e histórico cierran a las 17 hs).
Llegamos al Museo de la lucha Clandestina y el mirador amplio y panorámico desde sus balcones, es imperdible. El museo exhibe objetos de valor, de mucha utilidad, indumentaria y además, un recorrido que profundizaba en el desarrollo del Movimiento 26 de Julio que recoge 1956 hasta la conclusión victoriosa de la revolución '59. Fueron los acontecimientos que protagonizaron Fidel, El Che, Cienfuegos, Frank País, Celia Sánchez y que fundamentalmente contó con el involucramiento activo de los estudiantes, de numerosísimos frentes obreros desarrollados y del pueblo en general.

Hace un rato fuimos al Museo del Carnaval. La historia de las influencias africanas, haitianas, europeas, pero fundamentalmente cubanas y santiagueras, junto a los atuendos muy coloridos y afiches exhibidos y otras cosas, lo hicieron muy interesante.

Al final nos sentamos a ver un espectáculo de danzas y música propias de aquellos carnavales, con las vestimentas y todo. En determinado momento sacaban a bailar con ellos a los espectadores que gustasen de hacerlo y yo pasé (no quedaron fotos del momento ya que las cobraban 15 CUC -¡practicamente 15 Euros!-).

Luego de descansar y no hacer nada un rato, cenaremos en la casa, ya que preferimos no repetir lo de anoche. Resulta que al anochecer, caminar por la peatonal, por la Plaza Céspedes y otras calles de alrededor, se hace muy desagradable. Menesterosos, lumpenes, vendedores que te acosan, prostitutas y demás muestras de podredumbre social, hacen el paseo indeseable, además de preocupante por lo que se ve (ignoro si se deberá a que son las calles más céntricas de Santiago de Cuba, si eso se trasladará a otras calles periféricas de Santiago de Cuba, pero sea como sea es una faceta de Cuba que no había visto en otras ciudades o pueblos; triste pero real).
En fin, mañana nos espera mucho por hacer.