viernes, 15 de septiembre de 2017

Rock & Roll High School

Viernes en la secundaria privada en la que trabajo. En el horario en el que se hace el segundo recreo (de 11:15 a 11:30), se convocó a todos los alumnos del secundario al salón de actos, por el acto
del día del maestro. Antes de continuar con mi trabajo habitual en la biblioteca, decidí sumarme sin demora al acto y allí concurrí.
Hubo discursos y canciones que los chicos ensayaron. El trabajo de los alumnos fue realmente esmerado y valorable. Fue el caso de cuatro chicas de 4º año que presentaron "Aprender a volar". Mientras una de ellas cantaba la letra, las otras tres lo hicieron mediante el lenguaje de señas.
En un momento empezó una canción en la que Fernando, el profe de historia tocó la guitarra y dos alumnos el bajo y la batería. El profe dijo "vamos a calentar" y empezó a zapar una cosa rockera.
Acto seguido me paré de la silla, me subí al escenario, agarré el micrófono y me puse a improvisar con la banda. Jugué a ser Ian Gillan adelante de 400 personas. El profe metía distorsión, desparramaba acordes y arrojaba notas altas como quien tira un centro, rasgando las cuerdas con feeling blusero. El ambiente ya estaba candente y daba para jugar hasta el final. Coree el nombre de la escuela llevando el disfrute de los presentes hasta el paroxismo, regodeandome cual profe rockero que se pone la camiseta de Ronnie James Dio. Una colega de Lengua y Literatura, al bajar del escenario, me dice "no te tenía así, como si fueras el Dr. Jeckyll y Mr. Hide".  
La pasé bomba. Luego los chicos me elogiaron y a la salida, al pasar con la bici rumbo a la otra escuela un alumno de 3º Humanístico me dice "¡muy bien che, la rompiste!". Si lo tenés adentro y tenés ganas, largalo y gozá. Como si estuvieras en tu vieja habitación, jugando al Metal.

 
 

jueves, 17 de marzo de 2016

Capítulo XVIII. La Habana (últimos días)

(Del 17/02)

Último y tramo de las vacaciones. En poquito más de 14 sale nuestro vuelo de regreso. La tarde está bastante agradable, sopla fresquito y está soleado.

El lunes aprovechamos para descansar sin poner el despertador tan temprano, luego del viaje que nos dejó en La Habana cerca de las once de la noche. Luego de desayunar, sin tanto apuro, fuimos a tomarnos el bus turístico de Havana Tour, que sale 10 CUC cada uno. El paseo valió la pena. Cubre todos aquellos aspectos sobre la historia del patrimonio urbano de La Habana que, sintéticamente, no habíamos llegado a conocer, lo mismo que varios sectores de la ciudad por los que no habíamos pasado antes.

A la noche fuimos a cenar a un restaurante que ya nos había recomendado nuestra anfitriona la primera vez que estuvimos en la casa. "Los reyes del potaje" resultó tener rica comida, así como también tragicómicas escenas que sucedían en las otras mesas.

El martes, para variar, conseguimos un desayuno más surtido y potente. Facturas de la panadería "San Jorge", a un par de cuadras de Plaza de armas, en La Habana vieja.

Una vez conseguidas las entradas en una librería cercana, nos fuimos rumbo a nuestro plan del día, visitar la XV edición de la Feria Internacional del Libro en La Habana, con Uruguay como país invitado.
Antes de ir a la Feria, pasamos por la Biblioteca Pública "Rubén Martinez Villena" a despedirnos de las tan entrañables colegas bibliotecarias, Leonora y Mercedes, que habíamos conocido en nuestro segundo y lluvioso día en Cuba.

Al llegar a la Feria del Libro, organizada este año en el histórico Castillo del Morro, lo primero que llamó la atención era la incontable cantidad de asistentes que ingresaban al predio, sumados a todos los que se encontraban dentro. Es que la entrada no sólo estaba a precios populares, sino que era un precio realmente bajo. 3 pesos nacionales, lo equivalente a ¡20 centavos de Argentina!
Comparada con la organización, distribución y exhibición de los stands, la Feria del Libro de La Habana se hacía algo más complicada de recorrer y encontrar libros de interés.
Como fuera, faltando poco para las cinco de la tarde (siendo que a las seis terminaba el horario de venta de libros) y habiendo comprado sólo dos libros, sucedió un encuentro que permitió que la Feria del Libro no pasara sin pena ni gloria para nosotros.

Sabiendo que sería una lotería reencontrarnos con él allí, compartir otras dos horas con Adrián Guerra fue de lo mejor del martes. Director de la Biblioteca Pública "Rubén Martinez Villena", especialista de la promoción de la lectura infanto juvenil y con 42 años de experiencia en el oficio, Adrián es de esas personas que realmente vale la pena conocer. Luego de conversar de todas nuestras experiencias recorriendo casi toda la isla y de mil cosas más, tuvo la gentileza de acompañarnos al stand de la editorial Letras Cubanas y de recomendarnos varios títulos y autores interesantes que nos eran desconocidos. Luego de despedirnos de Adrián, deseándole suerte en una importante beca a la que está aspirando, nos preparamos para irnos de regreso a la casa.

Fue en ese momento que empezó la parte menos grata de la historia de lo que ocurrió ayer. Producto de comer un poco de una brocheta mal hecha que comí mientras entrábamos a la Feria, comenzó un malestar que se fue agudizando y empeorando cada vez más, con diarrea, vómitos y fiebre. Dado que el cuadro de intoxicación no cesaba, hubo que acudir a la clínica de guardia y luego de la atención médica (muy buena y atenta), a descansar.
Para evitar disgustos y contratiempos, fue lo más inteligente, hoy miércoles, que darse a descansar y reponerse del todo (considerando además, que tampoco Silvina resultó ajena a esas afecciones), ya que en pocas horas debemos tomar el avión de regreso a Argentina.

Así terminan estas inolvidables vacaciones por Cuba y las crónicas de viaje que estos whatsapp han representado (con todo aquello que pueda haber quedado en el tintero, pendiente para cualquier momento y encuentro).

miércoles, 16 de marzo de 2016

Capítulo XVII. Playa Girón

(Del 14/02)

Ya abordamos el micro (bus, gua gua, el Vía Azul o el Yutong, le diría cualquier cubano) de regreso a La Habana. Nos hospedaremos nuevamente en la casa en la que estuvimos al llegar al país, al comenzar las vacaciones.

Hay tanto que relatar de nuestras experiencias tan notables y bellas de estos dos días en Playa Girón, fue tanto lo que lo disfrutamos que antes de comenzar siento que me faltarán las palabras para expresarlo todo.
La vívida cantidad y calidad de asombrosos peces que vimos, fue una fiesta para los sentidos sólo igualada a la de compartirlo todo con el amor de mi vida y compinche para todo, celebrando hoy (14/02) que estamos enamorados de habernos elegido.

Sobre todas las cosas, el increíble y diminuto tamaño de algunas aves que vimos fue acompañado por la calidez del enorme corazón de nuestros anfitriones, Carlos y Coralia, junto a sus hijos. En su casa, no nos sentimos turistas; fuimos viajeros y especialmente amigos, en un ambiente de confianza y confraternidad.
Pero ya es suficiente calificativos de lo gozoso que fue todo; a darle pie al relato.

Llegamos el viernes a eso de las siete y cinco (20 minutos antes de lo establecido), ya oscurecido y ni nos dimos cuenta debido a lo inexistente de la terminal. Sucede que Playa Girón es pequeño. Inmediatamente después de dejar las mochilas, nos sentamos a cenar la comida que pedimos y nos prepararon en la casa. Tanto los desayunos, como los almuerzos y las cenas fueron dispuestos con una abundancia desbordante en sabrosura y consideración.

Ya en la cena, Carlos (nuestro anfitrión, que nos fue a buscar con un Jeep Boogie con el que trabaja) se demostró muy afable y conversador, proponiendonos varias de las cosas interesantes para hacer en Girón y que de inmediato confirmamos para hacer. La excursión más inmediata que haríamos fue ir a bucear, por lo que en pocos minutos vino a la casa Alexander, el guardavidas de la Cruz Roja cubana con el que arreglamos para la mañana siguiente.

Ni Silvina ni yo (a pesar de mi experiencia de 10 años como nadador) habíamos buceado nunca y "La Cueva de los peces", situada a 17 kms de Playa Girón sería el lugar indicado para nuestro debut.
Luego de que nos instruyeran sobre lo teórico y básico para bucear, ya estábamos listos para zambullirnos. No sin ciertas dificultades previsibles para adaptarse que subsanamos rápidamente, el panorama de vida que allí debajo se abrió ante nuestros ojos fue narcotizante. Peces plateados con franjas doradas verticales, otros de cuerpo mayormente violeta, negro y azul oscuro con la cola de color verde y amarillo fosforescente, gusanos de mar, adheridos a las piedras del lecho marino, largos como un brazo que contraen y expanden una boca atemorizante. Azorados contemplando todo eso mientras nos desplazábamos, un instructor los atraía arrojándoles alimento, mientras otro nos fotografiaba con una cámara especial.

Supusimos que eso sería todo y pronto descubrimos que faltaba mucho más. Un numeroso pelotón de buceadores con sus instructores se nos sumó, yendo todos varios metros más profundo que al principio. Un mero de 20 kilos fue la atracción que se sumó a la variedad marina imperante.

Ni fatiga física ni respiratoria; fueron los diferentes niveles de presión en los oídos que sentí lo que no logré dominar y me llevaron a indicarle al instructor la señal de "quiero dejar de bucear".

5 minutos después de volver a la orilla, regresó Silvina y nos fuimos ahí mismo a hacer snorkel. Quien imaginaria ver la misma riqueza y variedad de peces apenas metido en el agua. De locos. Como si fuera poco, continuamos con el snorkeling en una cueva de 25 mts de profundidad (la más honda de toda Cuba). Unas merecidas hamburguesas a las 14:30 nos devolvieron energías para volver con todo a la casa.

Descansamos, paseamos y comimos un cucuruchito de chocolate en Copelita. De regreso en la casa, la generosa charla con Coralia nos permitió una visión más profunda del presente en Cuba. El bajísimo monto de un salario promedio (300 pesos nacionales), el altísimo costo de la compra de materiales para la construcción, de los autos, son algunas de las variables en el cuadro de la carestía galopante que padecen los trabajadores cubanos. Es imperiosa la necesidad de replantear una transformación revolucionaria de la organización social cubana, de la mano del desarrollo de una alternativa de poder de las mayorías laboriosas de América y del mundo. Nuevamente, que la crisis la paguen los capitalistas. Inclusive la charla ameritó que le contara a Coralia de que modo las iniciativas del Partido Obrero y del Frente de Izquierda como el proyecto de 6 horas para enfermería en Bs As (ya que esa es su profesión), son una punta de lanza de la acción de los trabajadores contra el ajuste kirchnero-macrista.

Notable fue también la maqueta del proyecto escolar del hijo menor que se encontraba luego de entrar a la casa. Representaba el ataque del invasor imperialista a Playa Girón en 1961 y en un extremo, manuscrito el relato de los testimonios de la abuela del muchacho, sobreviviente a duras penas al ataque perpetrado contra la población indefensa. La solidaridad y la decisión para repeler la invasión imperualista, marcó un precedente histórico para todos los movimientos revolucionarios de América Latina.

Tempranito, a las 6:45 de hoy domingo, emprendimos con Carlos una expedición muy especial, fuente principal de su trabajo. Fuimos a hacer avistamiento de aves. La paciencia y los extensos senderos recorridos fueron enormemente retribuidos con el festival de variadas aves que observamos desde distintos sitios. A papá le encantaría experimentarlo.

Vimos a palomas perdices (tienen plumajes gris y en la cabeza, un "gorrito" celeste con franjas blancas y negras), pájaros carpinteros, Aura Tiñosa (un ave carroñera muy grande), unos búhos particularmente pequeños que al rascarles Carlos el tronco de la palma muerta que habitan, se asoman para ver quien es... En fin, muchas especies más fotografiamos y vimos con los larga vistas.

Y claro, la jornada tuvo su plato fuerte. Logramos ver al Tocororo, el ave nacional de Cuba (su plumaje tiene distribuido los mismísimos colores de la bandera nacional) y largo rato al Zun Zuncito. El colibrí más pequeño del mundo es un espectáculo digno de descubrir y por el cual viajar a Playa Girón.

Como si todo eso hubiera sido poco, tuvimos tiempo de ir al Museo de Playa Girón, en el que se exhibe detalladamente la resistencia de la revolución cubana a la arremetida de la invasión yanqui en el '61 y de hacer algo más.

Dos horas antes de irnos fuimos a Caleta Blanca (acá creo que me falla la memoria con el nombre). Un recreo turístico hermoso donde pudimos darnos un último baño en el Mar Caribe (esta vez si lo fue, no como cuando estuvimos confundidos en Playa Guardalavaca en Holguín, donde en realidad nos metimos en el Atlántico).

Calurosas despedidas, Baglietto sonando en el micro, 20 minutos para llegar a La Habana ¿Qué más se puede pedir?

lunes, 14 de marzo de 2016

Capítulo XVI. Cienfuegos

(Del 12/02)

Estamos a la terminal, en la sección de Vía Azul. Ya nos vamos de Cienfuegos. Llegamos muy temprano para hacer el chiclín de admisión de nuestros pasajes. 40 minutos antes de la hora que pide la empresa para hacerlo. Sucede que hicimos un paseo muy lindo en taxi y nos pareció lo mejor salir con todos los equipajes para que a la vuelta nos deje acá.

Se terminó nuestra estadía en Cienfuegos y la pasamos muy bien, nos gustó mucho la ciudad. Hoy hicimos la excursión a "El nicho", uno de los paseos a un entorno natural que no hay que dejar de hacer al visitar esta ciudad.

"El nicho" es un parque natural con el atractivo de unos saltos y cascadas en distintos niveles en los que se puede zambullirse y bañarse. El entorno que se recorre de principio a fin es de una belleza notable; una espesura de vegetación con la cual podría uno fundirse hasta ser una rama más, un insecto más entre medio de todo ese secreto lleno de vida.

Las aguas, una vez que nos metimos, se descubren realmente fresquitas aunque no frías y la cascada cae con fuerza, una vez que te metes debajo. El paseo tuvo un costo alto (45 CUC el taxi, 9 CUC la entrada de cada uno al parque y otro tanto del paladar del Estado -que resultó buenísimo- en el que almorzamos), pero realmente valió la pena, por la hermosa tarde que pasamos.

A diferencia del trazado urbano aparentemente caótico de Camagüey o las diagonales y rectas de Trinidad, Cienfuegos está dispuesta como una tradicional cuadrícula. Contraria a la impresión que nos llevamos al principio, la casa de familia en la que nos quedamos nos agradó bastante. Uno de sus habitantes, que al principio nos vio con desconfianza, terminó por hacerse amigo nuestro durante el desayuno. "Suqui" (o como fuese que se escribe su nombre), el perrito color rojizo, tipo bachicha, tuvo el atrevimiento en la noche anterior de acostarse sobre una sabana blanca recién lavada.

Sorprendentemente, salir a pasear por las calles céntricas de Cienfuegos, considerando lo desoladas que estaban, es muy tranquilo y por sobre todo seguro. Una tendencia que corroboramos en todo Cuba; se puede caminar relajado por prácticamente cualquier calle y Ciudad sin ningún temor. Una de las tantas conquistas de la revolución que se mantienen al día de hoy.

Para la cena de anoche, el pequeñito restaurante junto a la costanera (bellísimo a esa hora, tanto durante la tarde al haber visto posadas sobre unos troncos cortados sobre las aguas a unas gaviotas e inclusive ¡a tres pelícanos enormes!), nos salvó de no encontrar nada para ir a comer. Unas brochetas muy bien asadas y unos gatitos que jugaban entre unas macetas, fueron otra satisfacción de la noche.

Ya preparados entonces, saldremos a las 17:45 rumbo a Playa Girón, donde estaremos también un día y medio.

viernes, 11 de marzo de 2016

Capítulo XV. Trinidad (segunda parte)

(Del 11/02)

Sigo escribiendo y contando sobre el día a día del viaje, a pesar de que en 21 días sólo tuve conexión 10 minutos. En algún momento llegará la conexión y se enviarán.

Hace media hora nos fuimos de Trinidad y ya estamos de viaje a Cienfuegos. El día está lindo, soleado y no tan fresco como las mañanas anteriores.

Ayer a la mañana visitamos uno de los museos más interesantes de Trinidad, el de la lucha contra los bandidos. El nombre del museo y lo que en sus salas se exhibe, alude al período posterior a la revolución en el que se organizaron milicias estudiantiles y obreras para combatir y aplastar a la contra integrada por la burguesía cubana y financiada por la CIA. Hay salas dedicadas al desarrollo y a la eficacia de las milicias revolucionarias en frenar a la reacción, como también otras salas dedicadas a las armas, insignias e inclusive comunicados oficiales de la contra de aquel entonces. Ejército cubano anticomunista, Alpha 66 y porquerías por el estilo, con comunicados tan reaccionarios y de una concentración de macartismo que rozaban lo burdo. Como el museo está instalado en lo que era la iglesia principal de la ciudad, pudimos acceder al mirador, con una vista muy linda y amplia de Trinidad.

Al mediodía se nos ocurrió probar con un restaurante diferente para ir a almorzar (de los precios carísmos, la regla en Trinidad, no pudimos escapar. "1851" no se cuanto, su nombre y fue tan, pero tan malo, que ni vale la pena acordarse de los pormenores. Lo cierto es que confirmó nuestra máxima en las vacaciones: "restaurante bueno encontrado no se abandona"; así fue que para la cena volvimos a "Bella Trinidad", lo mejor para comer allá.

Como el sol estaba muy intenso, luego de buscar un museo sobre religión afrocubana (que se llama "Omi Oñi, si no lo leí mal) que anunciaba la guía pero que resultó que no estaba en ninguna parte, nos fuimos a descansar.

jueves, 10 de marzo de 2016

Capítulo XIV. Trinidad

(Del 09/02)

¡Buenas noches! Acá son las siete y veinte y hace poco más de media hora que anocheció.

Segundo día en Trinidad y el tiempo está agradable, fresquito, pero no frío como anoche. Hace un rato jugamos tres partidos de dominó en una mesa que está del lado de afuera de la pieza, junto a la ventana, con el juego dispuesto. Silvina me ganó tres a dos (de cinco partidos) y nos acordamos de aquellas escenas en algunas plazitas de Santiago de Cuba en las que el dominó se juega con mucho fervor (tanto como el truco en nuestro país), con mucho público alrededor y al perdedor se le cuelga del cuello un cartel con el epíteto de "pato" (¡!).

Acá en Trinidad hay una concentración notable de turistas (en su mayoría de Europa y otros de Canadá) y eso incide en que Trinidad sea la tercera ciudad cubana con mayor afluencia de turismo y al mismo tiempo, carísima para prácticamente todo.

Hoy a la mañana hicimos una excursión muy interesante, al Valle de los ingenios. De esa zona visitamos primero la casa hacienda Guáimaro, del que fue un criollo potentado al punto de tener esa estancia con la zafra en la que 360 trabajaban la caña de azúcar. Luego la Torre Manaca Iznaga, desde la que se accede por escalera a unas vistas panorámicas increíbles de los alrededores. A continuación visitamos otra gran finca, "San Isidro de los destiladeros", en la que las ruinas de la gran mansión del patrón y las de las casas de los esclavos, estaban próximas a las diversas instalaciones por las que se elaboraba paso a paso el producto de la caña de azúcar y luego melaza, a elevadísimas temperaturas, para obtener aguardiente.

La excursión la hicimos con un taxista bastante locuaz y que al principio llevó la charla al terreno político argentino. Esto motivó que discutamos con él desde nuestras posiciones, al señalar el hilo conductor del ajuste kirchnero-macrista, ya que a cada rato esgrimía las bondades del latinoamericanismo progresista, el Nac & Pop incluido, en contra del "avance de la derecha", puntualizando en Macri. Luego al desarrollar su percepción sobre el presente de Cuba, se evidenciaban varias de las contradicciones que padecen los trabajadores y la sociedad cubana, a pesar de que en general su visión era de un esquematismo oficialista notable.

Una particularidad de Trinidad son las numerosísimas calles empedradas y con lomas que hay, fundamentalmente en el casco céntrico en el que estamos. Alguien con movilidad reducida se las vería en figurillas por acá.

Además de haber conseguido anoche un lindo restaurante al que estamos volviendo, ayer caminando por la calle, vimos un par de escenas bastante particulares.

Una fue la de una guardería de nenitos de jardín en la que, desde ventanas que daban a la calle, se los veía dormir la siesta en varias camitas. Junto a la ventana tenían mecedoras con forma de caballitos de madera.
Más temprano, paseando por distintas calles, pasamos por una escuela primaria a la que nos invitaron a pasar. Además de contarnos algunos pormenores del ciclo lectivo y de la moderada cantidad de alumnos por clase, nos mostraron la más cruda carencia de recursos que padecen escuelas como esas. Edificios que se caen a pedazos, falta de papel para escribir, de lápices e inclusive presupuesto y dinero (de esto último nos pidieron y les dimos lo que pudimos). Un panorama francamente duro e inesperado de ver en Cuba, siendo nosotros educadores. Me dejó pasmado.

Ya es hora de ir a cenar, así que muchos saludos y hasta pronto.