jueves, 20 de junio de 2013

El viaje de ida

Estados se semi inconciencia, sin estar afectados por sustancias alucinógenas de ningún tipo; casi como pasando horas y horas sin dormir bien y al seguir en el esfuerzo, en un instante de comodidad determinado, pegás el famoso "cabezazo" y es en ese instante que el sueño toma su forma intensamente, a través de imágenes fuertes y vívidas, de esas que da pena que se diluyan al despertarse.
Cuando ves de forma prolongada una fuente luminosa y al cerrar los ojos, es inevitable que aparezcan diversas "bolitas incandescentes" a través de la retina, sea que los párpados están cerrados o abiertos.
Deseando escapar o sumergirse en un río de gozo multicolor, si allí fuera posible lanzarse de cabeza para luego avanzar y avanzar nadando sin parar ¿por qué no pensar un día feriado como este cual si fuera una oda a la psicodelia y bebérsela de un saque?


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