A 13 años de su fallecimiento, conmemorar la vida, los sueños, la acción social y política de Miriam Makeba, marcan la trascendencia del retrato de quien luchó a brazo partido contra la segregación y opresión de los explotados. Nacida en 1932, en la ciudad de Johannesburgo, Sudáfrica, se ganó una reputación tan importante por su trayectoria artística, que la hizo conocida como Mamá África.
Los antecedentes sociales y políticos.
Desarrollada
durante siglos, la segregación racial y étnica no se legalizó e instauró en
Sudáfrica y Namibia, sino hasta llegar el año 1948. El Apartheid consistía no
solo en la división de los diferentes grupos "raciales", mediante
leyes que cubrían, en general, aspectos específicos de acuerdo a la apariencia,
la aceptación social o la ascendencia. Este régimen también impedía legalmente el
acceso de los negros a los cargos públicos.
A
su vez, en 1948, se creó el Estado sionista y se produjo la Nakba, provocando
un auténtico etnocidio y una resistencia palestina que continúa en la
actualidad, siendo la Franja de Gaza y Cisjordania, los focos principales de la
opresión sionista. Por su parte, en EEUU la segregación racial que se llevó a
cabo en el S. XIX, tuvo en el S. XX características similares a las
sudafricanas. Actualmente, en la política del imperialismo y Biden, se ve con
preocupación la posibilidad de que recrudezcan las crisis políticas que
estallan en sus manos, acelerando el tránsito producido en el corredor
fundamental de la emigración centroamericana, hacia EEUU. A su vez y
actualmente, se cuentan de a cientos los migrantes africanos muertos en el
Atlántico, viajando en embarcaciones precarias hacia Europa, dejando atrás la
brutal carestía y pauperización que provoca el imperialismo y las burguesías
africanas, sobre los diversos países del África.
La
voz negra de un arte revolucionario independiente
Miriam
Makeba comenzó su carrera como cantante en los años cincuenta con el grupo
Manhattan Brothers, y después fundó su propia banda, The Skylarks, que mezclaba
jazz con música tradicional sudafricana. En 1967 alcanzó fama internacional con
“Pata Pata”, canción inspirada en una danza de las chabolas de Johannesburgo.
En 1963, el gobierno sudafricano prohibió todos sus discos y le impidió
regresar a su país.
A
lo largo de su carrera la diva sudafricana colaboró con algunos de los más
renombrados artistas, como los estadounidenses Paul Simon, de Simon &
Garfunkel, o el «Rey del Calypso» Harry Belafonte, con el que se convertiría en
la primera mujer negra en conseguir un Grammy en 1996 por “An Evening with
Belafonte/Makeba” como Mejor Grabación Folk. Durante su exilio en Estados
Unidos, Miriam Makeba fue comparada con las grandes voces del momento como Ella
Fitzgerald o Frank Sinatra.
Durante
su vida, debió enfrentarse a adversidades tales como un cáncer de mama, un
cáncer de útero, ambos superados; un marido golpeador, el ya mencionado exilio,
por causa de su activismo y compromiso político. Debido a su casamiento en 1969
con el activista negro trinitense Stokely Carmichael, líder del Partido Pantera
Negra y a través de sus propias inquietudes artísticas, el contenido político
que poco a poco fue inundando las canciones de Miriam Makeba la colocó en una
lista negra. Las autoridades estadounidenses obligaron a la discográfica RCA a
rescindirle el contrato, y poco a poco sus conciertos y giras se fueron
cancelando. En Chile, Makeba actuó en la décimo tercera edición del Festival
Internacional de la Canción de Viña del Mar, en 1972. Al comenzar su actuación,
dedicó "Pata Pata" a Allende y gritó “¡viva la revolución chilena!”.
Nelson Mandela, tras su liberación, convenció
a Makeba para que volviese a su país natal y le ofreció un cargo de ministra
en su gobierno, aunque no aceptó el cargo. Makeba falleció el 10 de noviembre
de 2008 en la localidad de Castel Volturno, en el sur de Italia, a causa de un
paro cardiaco que sufrió poco después de participar en un concierto contra el
racismo y la mafia en favor del periodista y escritor italiano Roberto Saviano,
autor del libro Gomorra.
El
legado de Mamá África
Recordar la vida, los sueños, la acción social y política de Miriam Makeba, a 13 años de su fallecimiento, implica tener en cuenta una perspectiva vigente, viva. La explotación capitalista es un hecho objetivo que desarrolla el antagonismo de clases, con independencia de la imagen que se tracen del capitalismo las distintas clases sociales. Lenin y Trotsky tuvieron muy en cuenta las características del proletariado ruso, cruzado por numerosas nacionalidades y confesiones religiosas. En oposición al parcelamiento de clase hicieron lo contrario: defendieron la unidad política de la clase obrera contra cualquier preferencia nacional o racial; es así que le negó a la tendencia socialista judía, el Bund, el derecho a una existencia autónoma dentro de la socialdemocracia rusa. Todo lo contrario de una federación de nacionalidades, la socialdemocracia rusa, que defendía el principio de la autodeterminación nacional, era un partido obrero único en todo el territorio del Imperio. En Rusia, una vanguardia obrera y un proletariado homogéneos, reunieron ese inmenso espacio atomizado y sus reivindicaciones bajo la consigna unificadora del poder a los soviets y la dictadura del proletariado.
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